Incluso en las democracias deterioradas existentes, la comunidad corporativa trabaja incesantemente para que asuntos importantes como el Acuerdo Multilateral sobre Inversiones (AMI) jamás sean debatidos públicamente. Y la comunidad de negocios gasta una fortuna financiando un aparato de relaciones públicas para convencer a los estadounidenses de que este es el mejor de todos los mundos. El tiempo para preocuparse por la posibilidad de cambio social para bien, de acuerdo con esta lógica, se dará cuando la comunidad corporativa abandone las relaciones públicas y deje de comprar las elecciones, permita la existencia de medios de comunicación representativos, y establezca una democracia participativa genuinamente igualitaria porque ha dejado de temer a las mayorías. Pero no hay razón para creer que eso sucederá. El mensaje más contundente del neoliberalismo es que no hay alternativa al status quo, y que la humanidad ha alcanzado su nivel más alto. Chomsky señala que ha habido otros...