El líder más grande de África fue asesinado 10 días antes de su trigésimo sexto cumpleaños. La Agencia Central de Inteligencia (EEUU) había enviado el veneno, Bélgica envió el pelotón de fusilamiento. Después disolvieron su cuerpo en ácido, de modo que no existiera una tumba, ni cenizas, ningún lugar para que su gente llorara, manifestara su duelo. Su nombre era Patrice Lumumba, y su único crimen fue creer que el Congo pertenecía a los congoleños. En el Día de la Independencia, Lumumba se plantó ante su pueblo y declaró: “Vamos a convertir al Congo en el centro de la radiación solar para toda África”. Seis meses más tarde, Patrice Lumumba había muerto. Es así como fue silenciado: v En agosto de 1960, el Presidente Dwight D. Eisenhower autorizó que la CIA eliminara a Lumumba. El químico de la CIA, Sidney Gottlieb, llevó personalmente el veneno al Congo, para echarlo en su alimento o en su cepillo de dientes. v Su aliado más cercano, el Coronel...
Existe algo más perturbador que el fracaso, y es percatarse que otra persona se ha convertido en lo que el observador evitó convertirse. Eso es el efecto espejo No es el éxito lo que ofende a las personas envidiosas, sino la existencia de quien lo ha conseguido, porque cuando esa persona se ha superado, se ha convertido en evidencia; evidencia de que la disciplina fue una posibilidad, de que el valor se hallaba disponible, de que los pretextos fueron elección propia. En el momento en que la vida de un triunfador se convierte en evidencia, la comodidad empieza a derrumbarse, porque la presencia de la persona observada deja de ser neutral; se convierte en la confesión que jamás estuvieron dispuestos a hacer. La envidia es el tributo que la mediocridad paga al genio, y cuando el envidioso se da cuenta de que no puede competir contigo, deja de competir, de intentar superarte, y empieza a intentar manchar tu imagen. La mayoría de las personas no entienden lo que es la envidia, p...