Esta es una escuela judía anti-sionismo en Palestina. En esta escuela judía, jamás se enseña el currículum israelí, no se celebra ninguna fiesta israelí y tampoco ondea ninguna bandera israelí. No se instruye a los niños sobre sionismo y ninguna ayuda del estado de Israel es aceptada. Los judíos nunca creyeron en el sionismo porque la ideología hoy llamada sionismo es una idea política inventada por líderes sionistas ateos en Europa hace 100 años. El único propósito es nacionalizar a los judíos y al judaísmo. Pero hay algo que han olvidado: el judaísmo no es una nacionalidad, es una religión. Los judíos no son una raza; son una comunidad religiosa y personas de todas las razas y nacionalidades pueden ser judías.
He leído parte de la obra de Erich Fromm, uno de los padres del psicoanálisis, un genio. Su teoría sobre la destructividad humana plantea que el narcisismo patológico (individual y de grupo), la necrofilia (amor a la muerte) y los vínculos incestuosos son los tres componentes que integran lo que él denomina: el síndrome de decadencia. A lo largo de mi vida he percibido esas características en muchas personas, pero por supuesto, no tenía mucha conciencia de ello. Mi padre era un narcisista maligno, un psicópata, vivió torturándome (psicológicamente) desde mi más temprana infancia y hasta el último día de su vida; cuando él murió, yo contaba con 43 años y siete meses de edad (en diciembre de 2007, hace ya 18 años y medio). También era profundamente incestuoso, manifestaba que vivía enamorado de su madre (que murió alrededor de 1950, cuando él contaba con unos 13 años de edad) y veía a sus tres hijas (mis hermanas) como su harén. Arruinó a la menor y más tarde la atacó sexualmente...