He leído parte de la obra de Erich Fromm, uno de los padres del psicoanálisis, un genio. Su teoría sobre la destructividad humana plantea que el narcisismo patológico (individual y de grupo), la necrofilia (amor a la muerte) y los vínculos incestuosos son los tres componentes que integran lo que él denomina: el síndrome de decadencia. A lo largo de mi vida he percibido esas características en muchas personas, pero por supuesto, no tenía mucha conciencia de ello. Mi padre era un narcisista maligno, un psicópata, vivió torturándome (psicológicamente) desde mi más temprana infancia y hasta el último día de su vida; cuando él murió, yo contaba con 43 años y siete meses de edad (en diciembre de 2007, hace ya 18 años y medio). También era profundamente incestuoso, manifestaba que vivía enamorado de su madre (que murió alrededor de 1950, cuando él contaba con unos 13 años de edad) y veía a sus tres hijas (mis hermanas) como su harén. Arruinó a la menor y más tarde la atacó sexualmente...
“Tu mayor probabilidad para vivir hasta una edad avanzada en buen estado de salud requiere de la evitación de la atención médica y de los hospitales”. Un médico dice lo que la mayoría jamás dirá en voz alta: “Honestamente, puedo decir que a menos que se padezca un grave accidente, el mejor prospecto para vivir hasta una edad avanzada con buen estado de salud requiere evitar a médicos y hospitales, aprender de nutrición, medicina herbal y otras formas de medicina natural…” La medicina moderna es útil para emergencias y trauma, pero para enfermedades crónicas, falla. **La nutrición ES medicina.** Sanar la causa raíz —no limitarse a enmascarar los síntomas— es la senda real que conduce a una salud duradera. Los fármacos son tóxicos. Rara vez curan; en lugar de eso, manipulan los síntomas y (simultáneamente) provocan efectos colaterales terriblemente adversos, nuevas enfermedades y dependencia para toda la vida Es hora de que tomemos el control de nuestra salud