Día difícil, sin novedad; ha sido así durante tanto tiempo que no recuerdo algo diferente, si bien, hubo épocas de adversidad extrema a la que muchos hombres en ese tipo de situaciones no habrían sobrevivido. En agosto de 2002, con 38 años de edad, pude comprar una computadora de escritorio usada en la institución donde estudié una licenciatura en ingeniería (electrónica) que no fui capaz de terminar, pese a haberme esforzado durante muchos años para superar mis muy graves deficiencias académicas, algo que me llevó a perder la voluntad de vivir. Pero la idea es mencionar que pude comprar esa PC con ayuda de una hermana gemela —nacida cinco minutos después de mí, un lunes 27 de abril de 1964, que había contraído nupcias unos nueve meses antes (en noviembre de 2001) con un ciudadano del país del Norte, originario de Illinois, de origen alemán y polaco, católico muy devoto y por añadidura narcisista maligno, muy probablemente un psicópata. Mi peso corporal normal fluctuaba entre...