De la Reforma surgió la
creencia de que los judíos regresarían a Palestina, como una interpretación
teológica específica entre algunos pensadores protestantes cristianos, y
originalmente como un movimiento anti musulmán y anti católico.
Las
ideas cristianas restauracionistas que promovían la migración de judíos a
Palestina contribuyeron al contexto ideológico e histórico que dio un sentido
de credibilidad a las iniciativas pre-sionistas. Los restauracionistas creían
que el “regreso” de los judíos a Palestina haría posible la segunda venida de
Jesús, la resurrección universal de los muertos, y la conversión de los judíos al
cristianismo.
Las
ideas restoracionistas fueron un prerrequisito para el éxito del sionismo, porque,
aunque fue creado por judíos, el sionismo dependía del apoyo de cristianos,
aunque no se sabe en qué medida las ideas cristianas influyeron en los
tempranos sionistas. El sionismo dependía también de los pensadores del Haskalá
o Ilustración judía, tales como Peretz Smolenskin en 1872, aunque frecuentemente
es descrito como su opositor.
Tales
ideas restoracionistas en el sionismo cristiano fueron criticadas por Gershom
Gorenberg en su libro “El Fin de los Tiempos”, en el que resalta el aspecto
problemático del escenario mesiánico —la desaparición de los judíos. Figuras
evangélicas como Jerry Falwell creen que el establecimiento de Israel es un
evento crucial que constituye una señal y lo que sucederá, el Fin de los Tiempos.
Como resultado, los sionistas cristianos han realizado contribuciones significativas
a las fuerzas nacionalistas israelíes, tanto políticas como financieras, con el
entendido de que el papel de Israel es facilitar la Segunda Venida de Cristo y
la eliminación del judaísmo.
Uno
de los maestros protestantes más importantes que difundió la doctrina bíblica
de que los judíos regresarían a su tierra natal fue John Nelson Darby. Se
atribuye a su doctrina de dispensacionalismo la promoción del sionismo,
siguiendo sus 11 conferencias sobre las esperanzas de la iglesia, El Judío y El
Gentil, que dictó en Ginebra en 1840.
Para
Theodore Herzl, los cristianos que apoyaban al sionismo eran aliados, fueran
cuales fueran sus motivos. En su discurso en el Segundo Congreso Sionista en
1989, Herlz comentó que había quienes criticaban al sionismo por trazar nuevas
líneas divisorias, pero también por aceptar la amistad de cristianos sionistas.
Donald
M. Lewis afirmó que los primeros sionistas fueron cristianos y que su
contribución había sido ignorada por la historiografía tradicional sionista.






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