En 1871, más de
100 esclavos africanos fueron arrojados por la borda y murieron ahogados, para
que los esclavistas pudieran cobrar dinero del seguro por esas pérdidas.
La Masacre del
Zong
El 6 de septiembre
de 1781, el barco Zong, cargado con esclavos, zarpó de África con unos 442
africanos convertidos en esclavos. En aquel entonces, los esclavos eran un “producto”
rentable, por lo que frecuentemente se capturaban más de los que el navío podía
transportar, para maximizar las utilidades.
Diez semanas más
tarde, alrededor de noviembre de 1781, el Zong llegó a Tobago, de ahí se
dirigió a Santa Elizabeth, pero se desvió de su ruta en las cercanías de Haití.
En esa etapa, escasez de agua, enfermedad y decesos entre la tripulación, en
combinación con decisiones erróneas, provocaron caos.
Para finales de noviembre,
unos 62 africanos habían muerto, unos por enfermedad, otros por desnutrición.
El Zong zarpó entonces en un área en el Atlántico conocida como Doldrums (Zona de Convergencia
Intertropical), conocida por el estancamiento de vientos. Varados ahí, la
enfermedad causó estragos, cobrando más de 500 vidas conforme las condiciones
empeoraban.
Desesperado porque se agotaba el agua, Luke Collingwood,
capitán del barco, decidió arrojar por la borda parte del cargamento para
salvar el navío y proporcionar a los dueños la oportunidad de hacer seguro de
reclamo.
Hombres, mujeres y niños fueron obligados a saltar del
buque y así morir ahogados. Algunos de ellos fueron arrojados llevando esposas
en las muñecas y bolas de hierro en sus tobillos. Unos 10 africanos saltaron
por decisión propia, para evitar ser arrojados por la tripulación. Para el 22
de diciembre, unos 228 africanos llegaron vivos, la tasa de mortalidad fue de
53%.
Cuando el Zong llegó a Jamaica, James Gregson, el dueño
del buque, hizo una reclamación de seguro por sus pérdidas. Declaró que el Zong
no llevaba el agua suficiente para el consumo de la tripulación y los
africanos. El asegurador, Thomas Gilbert, refutó la declaración mencionando la
cita de que el barco sí llevaba suficiente agua.
A pesar de ello, la corte jamaicana falló em 1872 a favor
del propietario. El valor de los africanos fue reducido al de “caballos” o “carga”,
y al mismo tiempo causó indignación entre quienes se oponían a la esclavitud. Pasarían
años antes de que el evento fuera denominado como lo que fue: una masacre.
Melissa envió el peor huracán de la historia de Jamaica
al viejo puerto de esclavos, al Muelle de Farquharson, y al resto del Río
Negro.
Dios no olvida nada


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