"Culto a los Mercados" Una amenaza para la civilización humana, de Noam Chomsky Quotes @chomsky_quotes
Noam
Chomsky: El “Culto a los Mercados” Es una Amenaza para la Civilización Humana
Noam
Chomsky Entrevistado por C. J. Polychroniou
En
sus críticas a la política exterior de los Estados Unidos, con frecuencia usted
se refiere a los Estados Unidos como el estado terrorista más grande del mundo.
¿Existe una característica exclusiva de los Estados Unidos que lo define como
un estado imperial? ¿Y, continúa vivo y en movimiento el imperialismo
estadounidense?
Los Estados Unidos son
únicos en muchos aspectos. Eso incluye las primeras palabras de la Declaración
de Independencia, “Nosotros el Pueblo”, una idea revolucionaria, sin embargo,
un fracaso al ser llevada a cabo. Es también un país peculiar porque ha estado
en guerra, casi sin pausa desde el primer momento. Uno de los motivos para la Revolución
Estadounidense fue eliminar la barrera a la expansión hacia el “Territorio
Indígena” impuesto por los británicos. Habiendo superado eso, la nación dirigió
sus esfuerzos hacia librar guerras contra los indígenas que habitaban lo que se
convertiría en el territorio nacional; guerras de “exterminio”, como lo
reconocieron figuras destacadas, notablemente John Quincy Adams, el arquitecto
del Destino Manifiesto. Mientras tanto, la mitad de México fue conquistada,
algo a lo que el General (Ulysses S.) Grant —más tarde presidente de los
Estados Unidos— llamó una de las más “perversas guerras” de la historia.
No hace falta revisar el registro de
intervenciones, subversión y violencia, particularmente desde la Segunda Guerra
Mundial, perpetradas por los Estados Unidos desde una posición de dominio
global sin ningún precedente histórico. El registro incluye el peor crimen en
el periodo de posguerra, el ataque a Indochina, y el peor crimen de este
milenio, la invasión de Irak. Como la mayoría de los términos del discurso
político, “imperialismo” es un concepto controvertido. Cualquiera sea el
término que deseemos usar, Estados Unidos es el único país que posee cientos de
bases militares y ejércitos operando en la mayor parte del mundo. También es
único en su disposición y capacidad para imponer sanciones brutales concebidas
para castigar a las poblaciones de países designados como enemigos. Y su poder
y dominancia de los mercados del sistema financiero internacional aplica estas
sanciones con alcance extraterritorial, lo cual hace que incluso países
poderosos se unan en estas acciones, aún sin estar de acuerdo.
El caso más dramático es
Cuba, en que el resto del mundo se opone las sanciones de Estados Unidos; lo
cual no conlleva ningún efecto. El voto contra estas sanciones fue 189 – 2,
Estados Unidos e Israel, en la última condena de la Asamblea General de las
Naciones Unidas. Las sanciones han estado vigentes durante casi 60 años,
castigando severamente a los cubanos por lo que el Departamento de Estado ha
llamado “desafío exitoso” a los Estados Unidos. Las sanciones de Trump a
Venezuela han provocado que una crisis humanitaria se convierta en una
catástrofe, de acuerdo con el economista más representativo de la oposición,
Francisco Rodríguez. Sus sanciones (de Trump) a Irán han sido diseñadas
explícitamente para destruir la economía y castigar a la población.
Esto no es ninguna innovación.
Las sanciones de Clinton a Irak (a las que se unió Tony Blair) resultaron tan
destructivas que todos los distinguidos diplomáticos internacionales que
administraban el programa “Petróleo por Alimentos” renunciaron, como una forma
de protesta, acusando que las sanciones eran “genocidas”. El segundo,
Hans-Christof von Sponeck, publicó un libro detallado y penetrante sobre el
impacto de las sanciones (A Different Kind of War); que virtualmente ha sido
prohibido. Tal vez demasiado revelador.
Esas sanciones brutales
han castigado a la población y han devastado a la sociedad, pero han
fortalecido al tirano, obligando a la población a depender de su sistema de
racionamiento para poder sobrevivir, tal vez salvándolo de ser derrocado desde
adentro, como ha sucedido a una serie de personajes similares. Eso es muy
normativo; existen informes de que este es también el caso en Irán, en la
actualidad.
Podría argumentarse que
las sanciones violan las Convenciones de Ginebra, que condenan el “castigo
colectivo” como un crimen de guerra, pero legalistas farsantes pueden deformarlas
a su antojo.
Estados Unidos no cuenta
más con la capacidad que una tez tuvo para derrocar gobiernos a su voluntad, o
de invadir otros países, pero sí cuenta con medios muy extensos de coerción y
dominación, sean o no llamados “imperialismo”.






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