En
fecha muy reciente (antier, viernes 12 de junio) escribí una entrada en este
blog, refiriéndome a una mujer joven que me bloqueó en X (antes Twitter), red
social que el mayor acumulador de capital en el mundo, arruinó cuando la
adquirió, a mediados del año 2023.
Le
hice llegar ese escrito en una red social alterna (Oscar Iberia), ella me
respondió amablemente, volví a sentir afecto hacia su persona, se dio una breve
interacción que me llevo decidir a alejarme de ella; lo cual no le afectará en
lo más absoluto. Puedo manejar eso, ya no soy joven y leyendo la obra de Erich
Fromm, he aprendido que esa es la condición humana.
El
dueño de X (antes Twitter), se ha convertido en el primer billonario de la
historia. Nuestro vecino del Norte, EEUU, ha deformado palabras; billionaire significaba un millón de
millones (1012), pero fue modificada a la milésima parte, mil
millones (109). El significado de billón es expresado por ellos
(estadounidenses) con la palabra trillion,
que originalmente (y correctamente) significaba un millón elevado a la tercera
potencia, al cubo (1018).
Muchísimas
personas, incluso con grados académicos (licenciaturas, maestrías e incluso
doctorados), no conocen el significado de las palabras, su nivel
intelectual/cultural es muy precario, pese a sus estudios.
Hablando
de mí, me he topado con muchísimos individuos que al enterarse de que no fui
capaz de concluir una licenciatura en ingeniería, me tachan de poco
inteligente, ignorante, y lo que sigue. Eso me ha molestado mucho, me ha hecho
sentir mal, pero ahora lo estoy superando. No debe importarme lo que otras
personas piensen de mí.
A
riesgo de sonar narcisista, puedo decir que mi nivel intelectual es más alto
que el de muchos narcisos (nunca escasos) que cuentan con grados académicos, e
incluso han ejercido profesiones y ganado cantidades de dinero que los colocan
en las élites. Nací neuro-divergente, sin vista en el ojo izquierdo, padeciendo
un Trastorno por Déficit de Atención (TDAH) que nunca se detectó, hijo de un
narcisista maligno (psicópata) y de una mujer que no se ocupaba de mí; la
violencia dominó mi vida.
Y,
sin embargo, en mi adolescencia me convertí en un deportista, adopté muy buenos
hábitos de higiene (nutrición y todo lo que se relaciona con eso), siempre me
fascinaron los libros, aprendí una lengua extranjera (inglés), principalmente
como autodidacta y me convertí en traductor inglés – español también educándome
a mí mismo. A mis 62 años (los cumplí a finales de abril), mi salud física
parecería formidable (pese a que estoy padeciendo un agotamiento físico, del
que me estoy recuperando).
Cuando
egresé de preparatoria (bachillerato) no dominaba siquiera la aritmética
elemental. Podía sumar y multiplicar, pero no restar ni dividir. Me matriculé
en una licenciatura en ingeniería, algo que parecería un disparate. Mi
desempeño fue terrible, pero años más tarde, me discipliné (enfrentando el
TDAH, sin tener idea de que lo padecía), inmerso en una violencia intrafamiliar
cada vez más devastadora. Viví de una manera muy disfuncional, padeciendo una
patología mental muy grave, y tres médicos psiquiatras intentaron hacerme el
mayor daño posible.
Volviendo
al tema de los números (matemáticas), me convertí en un autodidacta estudiando
matemáticas y otras materias de ingeniería (física y similares), fui capaz de
conseguir una formación académica de primera. Mecanismo de defensa psicológico,
positivo, Compensación.
Por
ello, no merezco el desprecio de nadie, sino lo contrario; merecería reconocimiento
y respeto, me los gané a pulso.
No
soy uno de esos idiotas (son muchísimos) que no pueden con la aritmética más
elemental, como médicos —que se dicen “doctores”, grado académico que no
tienen, manejándolo como un título nobiliario, algo que en nuestra cultura
nunca existió—, licenciados en Derecho y de muchas otras profesiones.
Publiqué una imagen en X (Twitter), que muestra el significado de las palabras billón y trillón, potencias de 10. Se la hice llegar a un “amigo”, él me ignoró. Era importante porque él conoce el idioma a fondo, cuenta con ese grado académico, doctor. Se la hice llegar a muchas personas, no sé si alguien me tomó en cuenta, no me ignoró. Como decía antes, esto ya no debe importarme.
La
joven que me bloqueó en X (Twitter), me respondió en mi cuenta alterna que no
había visitado mi blog, usando un emoticon que para mí es una mofa, una
agresión. Ok, Chairita, te digo adiós.
Casi
tengo la seguridad de que alguien muy cercano a ella le ha hecho mucho daño,
alguien que adolece de un carácter incestuoso, algo que expresé en esa entrada
que escribí el pasado viernes 12 de junio. Creo percibir que ella no quiere
resolver ese problema, como hacen tantas personas, y así ya no necesita que
nadie le haga daño; se convierte en su peor enemigo.
¿Qué
puedo hacer? Nada, y no es asunto mío.
Mi
“amigo” textólogo me ignoró, yo le había enviado varios mensajes directos (DMs)
en X (Twitter). Esperaba que él estuviera de acuerdo conmigo en la importancia
de conocer el significado de las palabras, y lo que indica que tantas personas
usen las palabras “billón” y “trillón” sin saber lo que significan. Síntoma de
una grave descomposición social, en la tercera década del siglo XXI.
Ok,
amigos Chairita y Textólogo. Me despido de ustedes, es posible que no se
enteren porque no leerán mi blog, no toman en cuenta a un individuo
insignificante que se quedó trunco en una licenciatura en ingeniería, que ha
vivido muy mal pero… En fin.
No
necesito más gente que me ignore, que me considere despreciable; pero que sigan
apareciendo en mi vida esas personas tan superiores a mí, ya no debe afectarme.
Seguiré
con mi vida





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