Traducción (del inglés al español) de un tweet de Emelia @Em21brave, un episodio trágico en Gaza, conmovedor
¿Cómo seguirás con
tu día después de escuchar que un hombre en Gaza, atrapado bajo los escombros, suplicó
a los rescatadores que no lo salvaran?
No porque había perdido
la esperanza, sino por haber escuchado los últimos alientos de sus hijas bajo
los escombros. Sus diminutas manos sujetaban las de él en la oscuridad, como si
le suplicaran una última vez, a su padre, que siempre fue siempre su refugio
seguro; pero esta vez, él no podía hacer nada para rescatarlas, sustraerlas de
ese polvo y ese concreto destrozado.
Solo la cabeza del
hombre resultaba visible bajo los escombros, él miraba a los ojos a sus
rescatadores; con ojos exhaustos por el temor y la desesperanza, dijo:
–Déjenme, mis
hijas se encuentran aquí…, no quiero salir solo.
¿Qué corazón puede
tolerar una situación de este tipo? ¿Qué narrativa puede describir la agonía de
un padre que se percata de que está perdiendo a sus hijas, una por una,
mientras sujeta sus manos hasta que se enfrían, sin la posibilidad de rescatarlas,
o al menos abrazarlas una última vez?
¿Cómo transcurrirá
tu día después de conocer esta historia? ¿Cómo te sentarás en paz en una mesa,
reirás ante algo trivial, sabiendo que en algún lugar un hombre expresó como
último deseo no sobrevivir él solo?
Y la interrogante
que ha inquietado a la conciencia humana sigue presente:
¿Cuánto dolor debe
el mundo atestiguar antes de escuchar el llanto de un individuo, que tuvo
descendencia, en ese lugar?

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