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El arresto de Patrice Lumumba, 1960

 


Patrice Lumumba fue el primer Primer Ministro legalmente electo de la República Democrática del Congo. Fue asesinado en 1961 después del golpe de estado militar apoyado por el imperialismo estadounidense y belga, que fue reconocido por el Departamento de Estado en 2013, autorizado por el presidente Eisenhower.

Durante más de 100 años, los Estados Unidos y Bélgica han jugado papeles clave al definir el destino del Congo. En abril de 1884, siete meses antes del Congreso de Berlín, Estados Unidos se convirtió en el primer país en el mundo en reconocer las exigencias del rey Leopoldo II de los belgas sobre los territorios del Congo. Pocos meses antes de ser asesinado, Lumumba había sido elegido primer ministro de la República del Congo, fundada recientemente, el 30 de junio de 1960.

Como nacionalista revolucionario, era un líder importante en la lucha de su país para independizarse del colonialismo belga. Su intención era usar los abundantes recursos del país para mejorar las condiciones de vida de la población congoleña, que había soportado un sufrimiento indescriptible bajo el yugo belga, con —literalmente— millones de habitantes muriendo en sus plantaciones y en sus minas.

Su llegada al poder alarmó a Bélgica, que habiendo sido obligada a ceder a la población congoleña la independencia formal, no tenía intención de otorgar una independencia real o de renunciar a sus intereses económicos en una tierra rica en minerales, caucho, marfil, cobre, diamantes, oro y más; lo mismo sucedería con el imperialismo norteamericano, que para 1960, también explotaba los recursos del Congo y había decidido expandir su influencia económica, política y militar en África.

Se pretendía establecer un gobierno sumiso, vendido, que no fuera un obstáculo y en consecuencia, una amenaza.

Los Estados Unidos, con cooperación belga, comenzó a idear un complot para desalojar a Lumumba y silenciarlo, para siempre. Para ello, se valieron del hecho de que la nación no se hallaba todavía en manos de —como lo había expresado Lumumba— “sus propios hijos”.

Detrás de la farsa de independencia formal, los militares oficiales belgas controlaban todavía al ejército y a la policía del Congo. Las corporaciones minerales tenían todavía el control de la riqueza del país y del aparato de políticos corruptos.

Agentes secretos de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, y otros poderes trabajaban día y noche para mantener el poder firme y permanentemente en las manos de fuerzas sometidas al imperialismo. Entre quienes estaban dispuestos a colaborar con el imperialismo se encontraba Joseph Mutubu, que había sido coronel en el ejército colonial belga, y fue convertido en jefe del “nuevo” ejército controlado por el imperialismo. Y Mutubu trabajaba de la mano con la CIA sobre cómo ejecutar a Patrice Lumumba.

Para seguir las directrices de la CIA para el magnicidio, Mobutu escenificó un golpe de estado militar, suprimiendo a las organizaciones políticas en la capital.

El 17 de enero de 1961, un pelotón de fusilamiento ejecutó al luchador congoleño anti-colonialista y líder Patrice Lumumba.

Su cuerpo fue sepultado, pero después fue desenterrado, descuartizado, incinerado y disuelto en ácido para que quienes lo apoyaban no tuvieran siquiera un cadáver al que pudieran rendir pleitesía.



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